Cuenco tibetano para Yoga de cristal blanco con mango nota RE 432 Hz
Cuenco tibetano para Yoga de cristal blanco con mango nota RE 432 Hz e incluye un mazo (referencia del producto nº 1716)
Los cuencos de cristal con mango han sido creados específicamente para fines terapéuticos. Permiten trabajar de manera sencilla y eficaz alrededor del cuerpo, siempre respetando la distancia adecuada, ya que el sonido influye intensamente en el cuerpo energético o aura. Por ello, es fundamental utilizarlo con moderación.
El mango transparente, con un diámetro interior de 2,2 cm, puede rellenarse con pequeñas piedras preciosas o minerales. Esto permite combinar la terapia sonora con las propiedades energéticas de los cristales, potenciando así el efecto sanador. De este modo, la terapia con sonido y la terapia con gemas se integran en una sola práctica.
Frecuencia 432 Hertz (Hz)
El sonido y la música se basan en vibraciones. A mayor número de vibraciones por segundo, más agudo es el tono. La frecuencia se mide en Hertz (Hz). La afinación a 432 Hz es considerada el “tono natural” del universo, presente en la naturaleza, las matemáticas y los movimientos planetarios. Originalmente, compositores clásicos como Bach o Brahms utilizaban esta afinación estándar (LA4 = 432 Hz). Nuestros cuencos de cristal están afinados siguiendo este mismo principio.
Las frecuencias disponibles son las siguientes:
DO 4 = 257 Hz
RE 4 = 289 Hz
MI 4 = 324 Hz
FA 4 = 343 Hz
SOL 4 = 385 Hz
LA 3 = 216 Hz
SI 3 = 244 Hz
La afinación a 432 Hz resulta más agradable para el oído y favorece una resonancia armoniosa entre el ser humano, la Tierra y el universo, promoviendo un mayor equilibrio físico y mental. Se considera normal una variación de hasta 2 Hz.
Cuencos de cristal
Estos cuencos están elaborados artesanalmente con polvo puro de cuarzo, calentado a altas temperaturas hasta que las partículas se fusionan y adquieren forma. Cada cuenco se afina individualmente a una nota específica. Su tamaño influye directamente en el tono: los cuencos pequeños producen sonidos más agudos, mientras que los grandes generan tonos más graves. Generalmente, los sonidos agudos estimulan y limpian, y los graves inducen a la relajación y el arraigo.
Cada persona responde de manera distinta a los sonidos, por lo que un mismo cuenco puede producir efectos diferentes según el individuo. Se recomienda experimentar con distintos tipos de mazos —de goma, cuero, lana o tela— para descubrir qué vibración resulta más adecuada.
Advertencia: nunca utilice mazos de madera, ya que pueden dañar estos cuencos delicados.
Cada mazo produce una vibración distinta. Al probarlos, se podrá identificar cuál es el más apropiado para generar el efecto deseado. Debido al proceso de fabricación, un cuenco puede estar afinado ligeramente en sostenido o bemol; los cuencos con afinación exacta son poco frecuentes. El peso, el grosor y la altura del cuenco influyen en su tono final.
Los conjuntos de siete cuencos incluyen las notas DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI, asociadas a los siete chakras principales. Al sonar varios cuencos bien afinados al mismo tiempo, sus ondas se entrelazan creando armonías envolventes que afectan de forma distinta a cada persona. En terapia, estos sonidos se utilizan para armonizar y reequilibrar la energía. Se recomienda no tocar el cuenco durante más de 15 o 20 minutos seguidos y hacer pausas para evitar una sobrecarga energética, recordando que quien lo toca también recibe sus efectos.
Chakras
Los chakras son centros de energía sutil que actúan como puntos de intercambio energético. Aunque existen muchos en el cuerpo, los más conocidos son siete y se sitúan a lo largo de la columna vertebral. Cada uno representa un nivel de conciencia y una etapa del desarrollo personal. Cuando están equilibrados, permiten la correcta circulación de la energía vital; cuando permanecen bloqueados por emociones o hábitos negativos, su funcionamiento se ve afectado.
Cada chakra puede trabajarse con un cuenco afinado específicamente para él:
arraigo,
creatividad y sexualidad,
autoestima y prosperidad,
amor y salud,
comunicación,
intuición,
conexión espiritual.
El sonido del cuenco puede potenciarse mediante el canto, el pensamiento consciente y la intención positiva. La energía del pensamiento, combinada con la vibración de los cristales, favorece estados mentales más armónicos y puede generar profundos efectos sanadores.
Antes de tocar el cuenco, es recomendable prepararse con ejercicios de respiración, visualización y afirmaciones positivas formuladas en presente. Golpee suavemente el borde del cuenco y haga girar el mazo para prolongar el sonido, siguiendo su intuición sobre el movimiento más adecuado.
Nunca introduzca la cabeza de una persona dentro del cuenco ni lo toque con excesiva fuerza, especialmente cerca del rostro. Mantenga los cuencos separados al menos 30 cm entre sí para evitar daños. Asimismo, las personas con implantes metálicos pueden experimentar molestias; por ello, siempre es importante preguntar antes de utilizar el cuenco.
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