Cuenco tibetano para Yoga de cristal con mango y funda nota SI 17 cm
Cuenco tibetano para yoga de cristal blanco está afinado en la nota SI e incluye un mazo (producto nº 1716) y una funda protectora como complemento
Estos cuencos de cristal se caracterizan por su cuidada fabricación y por la intensidad y belleza de sus sonidos. Están elaborados a partir de polvo puro de cristal de cuarzo, que se somete a temperaturas muy elevadas, de varios cientos de grados. Este proceso permite que las partículas del cuarzo se fusionen entre sí hasta dar forma al cuenco. Por este motivo, cada pieza se afina de manera individual en una nota musical concreta. El tamaño influye directamente en el sonido: los cuencos más pequeños producen notas más agudas, mientras que los de mayor tamaño emiten sonidos más graves. En términos generales, los tonos agudos suelen estimular y limpiar, mientras que los tonos graves tienen un efecto más relajante y estabilizador. Cada persona responde de manera diferente a un mismo sonido, por lo que el impacto de un cuenco puede variar según el individuo. Por ello, se recomienda utilizar distintos tipos de mazos y familiarizarse con el sonido que se obtiene con cada uno, ya sean de caucho, cuero, paño o lana.
(Atención: nunca utilice mazos de madera con estos cuencos, ya que son muy frágiles).
Cada tipo de mazo genera una vibración y un timbre distintos, por lo que la mejor forma de elegir es experimentar. Tras probarlos, podrá identificar con claridad qué mazo le permite crear la vibración que desea. Al encargar un cuenco afinado en una nota específica, es posible que se reciba en versión sostenida o bemol, ya que los cuencos afinados exactamente en la nota pura son poco comunes. Un mismo tamaño de cuenco puede encontrarse afinado en diferentes tonos, dependiendo de factores como el peso, la altura de la pared y su grosor. La asignación de notas varía según el proceso de fabricación, la disponibilidad y la precisión del afinado. Los juegos de siete cuencos incluyen las notas DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI, asociadas a los siete chakras. El tamaño correspondiente a cada nota depende del fabricante y no sigue necesariamente una escala progresiva, sino el tamaño más adecuado para lograr la afinación correcta. Cuando dos o más cuencos bien afinados suenan al mismo tiempo, sus ondas se combinan y se entrelazan, creando armonías fluidas y envolventes. Estas vibraciones afectan de forma distinta a cada persona según su situación vital. En el ámbito terapéutico, los sonidos de los cuencos de cristal de cuarzo se utilizan principalmente para favorecer el equilibrio y la armonización. Se aconseja no tocarlos durante más de 15 o 20 minutos seguidos y realizar una pausa de al menos 15 minutos, para evitar una sobrecarga energética y permitir que los efectos se integren. Quienes los tocan a menudo olvidan que también reciben los beneficios energéticos. Es importante mantener siempre una intención clara y positiva, ya que el sonido generado es una prolongación de quien lo produce.
Los chakras son centros de energía sutil, cuyo significado literal es “ruedas de energía”. Funcionan como puntos de intercambio energético. Aunque existen numerosos chakras repartidos por el sistema energético sutil, los más conocidos son los siete principales, situados a lo largo del canal central que recorre la columna vertebral. Cuando funcionan correctamente, permiten la entrada de energía vital a través de los nadis y meridianos, y facilitan la liberación de energías de baja frecuencia. Cada uno de estos chakras representa un nivel de conciencia o una etapa del desarrollo vital desde la perspectiva física. Su funcionamiento puede verse alterado por hábitos negativos y emociones acumuladas, lo que dificulta la integración plena de ese nivel de conciencia. Cuando están abiertos y equilibrados, forman un sistema interconectado en el que todos dependen entre sí.
Es posible solicitar un cuenco afinado para un chakra concreto. De forma resumida, sus cualidades son: el primero se relaciona con el enraizamiento; el segundo, con la creatividad y la sexualidad; el tercero, con la autoestima y la prosperidad; el cuarto, con el amor y la salud; el quinto, con la comunicación y la expresión creativa; el sexto, con la intuición y el desarrollo psíquico; y el séptimo, con la conexión espiritual. Los cuencos pequeños emiten notas agudas y octavas altas, mientras que los grandes producen tonos más profundos y octavas bajas. Aunque existen distintas interpretaciones sobre la correspondencia entre chakras y notas, el sistema de DO a SI es el más utilizado. El sonido de un solo cuenco puede resultar relajante y sanador, pero sus efectos se intensifican si se acompaña con el canto o con la intención mental. Los pensamientos poseen energía y tienden a atraer vibraciones similares. Empezar el día con una actitud positiva suele generar resultados acordes, y lo contrario también es cierto. Uno de los objetivos de la sanación vibracional es ayudarnos a pasar conscientemente de estados emocionales negativos a otros más positivos. La interacción entre la energía del pensamiento y los cristales favorece una armonización mental, pudiendo influir en la frecuencia cerebral y en la conciencia. Por ello, la combinación de afirmaciones positivas con la música de los cuencos produce efectos sanadores profundos.
Para obtener mejores resultados, es aconsejable prepararse antes de tocar el cuenco. Un ejercicio sencillo consiste en inhalar contando hasta cuatro, mantener el aire otros cuatro segundos y exhalar durante ocho. Practicarlo durante unos minutos ayuda a despejar la mente. Después, puede imaginarse a sí mismo y al cuenco rodeados de luz y repetir una afirmación, en silencio o en voz alta, siempre en positivo y en tiempo presente. En lugar de expresar un deseo de eliminar un malestar, es preferible afirmar directamente el estado deseado. Una vez relajado, golpee suavemente el borde exterior del cuenco y haga girar el mazo alrededor, como al hacer sonar una copa de cristal, para prolongar e intensificar el sonido. Algunas personas prefieren hacerlo en sentido horario, otras en sentido contrario o alternando ambos; lo más importante es seguir la propia intuición.
Nunca coloque la cabeza de una persona dentro de un cuenco mientras esté sonando. Evite tocarlo con demasiada fuerza, especialmente cerca de la cabeza. Si utiliza varios cuencos, colóquelos separados al menos 30 centímetros, ya que las vibraciones podrían dañarlos. Las personas con implantes metálicos, prótesis o elementos de acero en el cuerpo pueden experimentar molestias si se encuentran cerca durante la vibración, por lo que siempre conviene preguntar antes de utilizar el cuenco.
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