Cuenco tibetano para Yoga de cristal transparente nota RE
Cuenco tibetano para yoga de cristal transparente está afinado en la nota RE e incluye un mazo y un aro de goma que le aporta mayor estabilidad, también se aconseja adquirir el mazo con referencia nº 1715 como complemento.
Este cuenco de cristal está afinado en la nota RE e incluye un mazo y un aro de caucho que garantizan su estabilidad durante el uso. Asimismo, se recomienda adquirir también un mazo adicional (producto n.º 1715).
Estos cuencos de cristal de nueva generación destacan por su cuidada elaboración y por la intensidad y belleza de sus sonidos. Están fabricados a partir de polvo puro de cristal de cuarzo, que se somete a temperaturas muy elevadas hasta que sus partículas se fusionan y dan forma al cuenco. Como resultado de este proceso, cada cuenco queda afinado de manera individual en una nota musical concreta. El tamaño influye directamente en el tono: los cuencos más pequeños producen sonidos más agudos, mientras que los de mayor tamaño emiten notas más graves. En términos generales, los tonos agudos suelen resultar estimulantes y clarificadores, mientras que los graves tienden a generar una sensación de relajación y arraigo. No obstante, cada persona responde de forma distinta a un mismo sonido, por lo que los efectos pueden variar según el individuo. Por este motivo, se aconseja utilizar distintos tipos de mazos y familiarizarse con los matices sonoros que se obtienen con cada uno, ya sea de caucho, cuero, tela o lana.
(Atención: nunca utilice mazos de madera con estos cuencos, ya que son extremadamente delicados).
Cada tipo de mazo produce una vibración y un sonido distintos, por lo que la experimentación resulta fundamental. Tras probar diferentes opciones, será más fácil identificar el mazo adecuado para generar la vibración deseada. Al solicitar un cuenco afinado en una nota determinada, es posible recibir una variante sostenida o bemol, ya que los cuencos afinados exactamente en la nota pura son escasos. Un mismo tamaño puede encontrarse afinado en diferentes notas, lo cual depende del peso, la altura y el grosor de las paredes del cuenco. La asignación de notas a los tamaños varía según el proceso de fabricación, la disponibilidad y la precisión del afinado. Los conjuntos de siete cuencos suelen incluir las notas DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI, asociadas a los siete chakras. El tamaño correspondiente a cada nota depende del fabricante, y no sigue necesariamente una progresión lineal. Cuando varios cuencos bien afinados suenan simultáneamente, sus ondas se combinan creando armonías envolventes que fluyen de manera natural. Estas vibraciones pueden tener efectos distintos en cada persona, en función de su situación vital. En contextos terapéuticos, los cuencos de cristal de cuarzo se emplean principalmente para favorecer la armonización y el reequilibrio energético. Se recomienda no hacerlos sonar durante más de 15 o 20 minutos consecutivos, y realizar pausas de al menos 15 minutos, para evitar una sobrecarga energética y permitir la integración de los efectos. Conviene recordar que quien toca el cuenco también recibe la influencia de la vibración, por lo que es importante mantener una intención clara y positiva durante la práctica.
Chakras
Los chakras son centros de energía sutil, cuyo significado literal es “ruedas de energía”. Actúan como puntos de intercambio energético y, aunque existen muchos repartidos por el sistema energético, los más conocidos son los siete chakras principales, alineados a lo largo de la columna vertebral en el canal energético central. Cuando funcionan adecuadamente, permiten la entrada de energía vital a través de los nadis y meridianos, y facilitan la liberación de energías de baja frecuencia. Cada uno de estos siete chakras se asocia a un nivel de conciencia o etapa del desarrollo humano. Si permanecen durante mucho tiempo en estados negativos debido a hábitos o emociones acumuladas, su funcionamiento se ve afectado, dificultando la integración plena de ese nivel de conciencia. Cuando están abiertos y equilibrados, conforman un sistema interdependiente en el que todos se apoyan mutuamente.
Es posible solicitar un cuenco afinado específicamente para un chakra concreto. De forma resumida, sus cualidades se relacionan con: arraigo, creatividad y sexualidad, autoestima y prosperidad, amor y salud, comunicación y expresión creativa, intuición y desarrollo psíquico, y conexión espiritual. Los cuencos pequeños emiten notas más agudas y octavas altas, mientras que los grandes producen sonidos más profundos y graves. Aunque existen diferentes interpretaciones sobre la correspondencia entre notas y chakras, el sistema que va de DO a SI es el más utilizado. El sonido de un solo cuenco puede resultar relajante y terapéutico, pero sus efectos pueden intensificarse si se acompaña de canto o de una intención mental clara. Los pensamientos poseen energía y tienden a atraer vibraciones afines. Mantener una actitud positiva favorece resultados armoniosos, mientras que los estados negativos producen el efecto contrario. Una de las finalidades de las vibraciones sanadoras es ayudarnos a transitar conscientemente hacia estados más equilibrados. La combinación de intención positiva, afirmaciones y sonido puede generar cambios profundos, incluso a nivel de la conciencia.
Para obtener mejores resultados, se recomienda prepararse antes de tocar el cuenco. Un ejercicio de respiración sencillo consiste en inhalar contando hasta cuatro, mantener el aire otros cuatro segundos y exhalar lentamente contando hasta ocho. Tras unos minutos, se puede visualizar el propio cuerpo y el cuenco rodeados de luz, y repetir una afirmación positiva en tiempo presente. Evite formular afirmaciones en negativo y exprese claramente el estado que desea alcanzar. Una vez relajado, golpee suavemente el borde exterior del cuenco y haga circular el mazo alrededor, de forma similar a como se hace sonar una copa de cristal. Esto prolonga e intensifica el sonido. El movimiento puede realizarse en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario, según lo que resulte más adecuado para cada persona; lo importante es seguir la propia intuición.
Nunca coloque la cabeza de una persona dentro del cuenco mientras esté sonando, ni golpee el cuenco con fuerza, especialmente cerca de alguien. Si se utilizan varios cuencos, deben colocarse a una distancia mínima de 30 cm entre sí para evitar roturas por vibración. Las personas con objetos metálicos, prótesis o implantes pueden experimentar molestias si se encuentran cerca del cuenco en uso, por lo que siempre es aconsejable preguntar antes de utilizarlo.
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Conchita –
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Inés –
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